¿Cómo ahorrar energía en el hogar?

 

VENTANAS, FACHADAS Y CUBIERTAS

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Una gran parte de las viviendas construidas entre 1950 y 1980, presentan unas condiciones energéticas muy poco eficientes, al no contar con aislamiento térmico o cámara de aire intermedia en sus cerramientos. Un edificio bien aislado tiene un mayor confort y consume menos energía pues conserva mejor la temperatura en su interior.

Afrontar una rehabilitación desde el punto de vista energético, puede ayudar a mejorar la calidad de vida en el interior de nuestras viviendas, reduciendo efectos de disconfort como habitaciones muy frías (p.ejemplo en cara Norte) difíciles de calentar, sensación de frío con temperatura ambiente adecuada debido a la baja temperatura superficial de paredes y ventanas, casas muy calurosas, corrientes de aire frías indeseadas por carpinterías poco estancas, aparición de humedades y levantamiento de pintura en paredes y ventanas, etc.

Mejorar el aislamiento en fachadas, cubiertas, huecos y puentes térmicos o incluir elementos de protección solar, puede mejorar estas situaciones. Aislar térmicamente una vivienda consiste en lograr que sus elementos en contacto con el aire exterior (fachadas, cubiertas, huecos y puentes térmicos) aumenten su resistencia al paso del calor, lo que se consigue incorporando materiales aislantes. Habitualmente estos materiales aislantes son lana mineral, poliestireno, poliuretano, espumas flexibles, etc.

Fachadas

En las fachadas, el aislamiento se puede colocar por el exterior, por el interior o en la cámara de aire de las paredes, si dispone de ella. El aislamiento por el exterior garantiza los mejores resultados térmicos y además evita las obras por reparación de fachada, aunque económicamente supone una mayor inversión. Las cubiertas exteriores son los cerramientos de los edificios por donde se pierde o gana más calor, si no están bien aisladas. En las cubiertas, el aislamiento se puede colocar por el exterior o en la entrecubierta, si existe cámara de aire. Para abaratar costos, se puede realizar esta intervención cuando se impermeabilice o reparen las tejas de la cubierta. En las ventanas, a través de cada m2 de vidrio se escapa aproximadamente de 3 a 4 veces más energía que a través de cada m2 de pared.

Ventanas

El aislamiento térmico de una ventana depende de la calidad del vidrio y del tipo de carpintería del marco. Los sistemas de cristal doble reducen prácticamente a la mitad la pérdida de calor con respecto al acristalamiento sencillo y, además, disminuyen las corrientes de aire, la condensación del agua y la formación de escarcha. Dentro de los acristalamientos dobles, encontramos los acristalamientos dobles con cristal bajo emisivo en los en los cuales, sobre el vidrio se ha depositado una capa de óxidos metálicos extremadamente fina, imperceptible a la vista que mejora el aislamiento térmico.

El tipo de carpintería es también determinante. Algunos materiales como el PVC, la madera o el aluminio con rotura de puente térmico (con material aislante entre la parte interna y externa del marco) se caracterizan por sus buenas propiedades térmicas. De la misma forma que se pierde energía a través de las ventanas, también se gana, gracias a los rayos solares y la transparencia del vidrio. En invierno, estas ganancias reducen la necesidad de calefacción, pero en verano pueden hacer necesaria la instalación de elementos de protección solar (vidrios de control solar, voladizos, lamas fijas, lamas orientables, toldos…) en los huecos, para no aumentar las necesidades de climatización.

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Ivace Energía, a través del Plan Renove de Ventanaspone a disposición de los ciudadanos ayudas económicas para la sustitución de ventanas o puertas acristaladas exteriores por otras de alta eficiencia energética. 

El objetivo es facilitar la renovación de las ventanas de las viviendas de la Comunitat Valenciana por otras con mejor aislamiento térmico, ayudando así a que los hogares ahorren energía y reduzcan su factura energética.

Hay que destacar que mediante la renovación de ventanas en viviendas se puede conseguir una reducción de las necesidades de calefacción entre un 25-30%, lo que supone una reducción de la factura energética de la vivienda en torno al 135 euros anuales.